Eternidad
*Recuérdame como un día imaginaste que fui
domingo, 20 de julio de 2008
Eternidad
Si la vida se reduce a todo aquello que nos importa, ¿dónde quedan todas esas cosas que aún quedan por descubrir? El mundo es tan grande, caben millones y millones de historias diferentes para contar. ¿Cómo podemos conformarnos con estar como estamos, entonces? Si tenemos toda una vida para vivir momentos especiales, conocer a gente que nos deje sin aliento, que tengamos mil desengaños, que consigamos aquello que un día nos propusimos y que nos ha costado esfuerzo. Que un día alguien te mire a los ojos y te diga que haces que su vida sea más bonita, y ya no hagan falta más palabras, dejar llevar el guión a los sentimientos. Que un día despiertes, y te des cuenta de que lo que has soñado no era un sueño, era la realidad. Que pasen meses sin ver a una persona, y que cuando la veas, no haya pasado el tiempo. Que vayas a un sitio nuevo, conozcas muchas personas, y te enriquezcas tú mismo. Hay tantas cosas que nos quedan todavía por vivir… que no podemos reducirlo todo al Hoy. Porque si no crees que mañana puedes encontrar algo mejor que lo que tienes hoy, empezaste y acabaste en el mismo momento. Y si crees que tu hoy va a ser el mismo toda la vida, te equivocas. Porque a veces las épocas asquerosas parecen eternas, pero hasta la eternidad tiene un límite, y creedme que se cansa. Deja de llover y brilla el sol.
viernes, 18 de julio de 2008
Algo de ego pour moi
Me apetece contar algo sobre mí. Quizás algún día, cuando haga algo que tenga sentido para el mundo, y signifique algo para alguien, le interese saber qué soy.
Soy un algo que se resiste a ser nada y lucha por ser más.
La conformidad no forma parte de mi vocabulario. Ni de mi forma de vida.
Concibo la vida como un camino que está pedregoso, el cual debes mejorar con tus esfuerzos. No creo en la suerte. Vivimos entre circunstancias que nos conducen por unas sendas u otras. Pienso que la suerte es una forma de justificación ante las imposibilidades que se crea una persona.
Una de mis mayores virtudes y a la vez defectos es la pasión. Voy a todas con todo. Puede llegar a ser un problema, porque como alguien cantó una vez: o me echas fuego o me extingo. Y puedo resumirme en ello. Sin embargo, y no sé si afortunada o desgraciadamente, quien
consigue entrar en mi corazón, nunca saldrá de él. Ambas cosas son tremendamente difíciles.
Apoyo los detalles, las pequeñas cosas. Es de las cosas que más me hace querer a una persona. Odio las falsas promesas, los teprometo que nunca se prometen ni a sí mismos, y amo los hechos. Si ahora mismo tuviera que escribir algo “bonito” sobre esto, diría:
“Dame el te quiero de tus besos, envuélveme con el calor de tus teechodemenos. Déjate de palabras que nunca escucharé. Que no quiero soñarte, quiero tenerte.”
Voy por la vida acompañada de notas musicales. A mi alrededor no falta nunca música, porque me muevo con ella y forma parte de mí, al igual que el ritmo, porque música deriva en él, y yo necesito ritmo constante, es mi carburante. Ya se habrá supuesto que me encanta escribir. Sí. Porque si no escribo me ahogo. Gracias a eso puedo evadirme e inventar historias de esos deseos reprimidos que todos tenemos. Y si hay alguien que se sienta bien leyendo las chapuzas que hago, aún mejor. Y por último, como pasión, me fascina el cerebro y todo de lo que se compone. Mi sueño es poder investigarlo y ayudar así a la ciencia. Por supuesto me muero por tratar a gente y ver cómo puedo influir en ellos. Para ello quiero estudiar medicina.
Aunque soy muy exagerada para todo, y a veces resulto bastante totalitaria, me considero profundamente de izquierdas, e intento tolerar a los que no piensan igual. Pienso que cada persona es libre de pensar y actuar como quiera, si con ello no perjudica a nadie más, y que se debe respetar por muy diferente a ti que sea.
Afortunadamente, y después de mucho tiempo, muchísimo, tengo suerte de tener unos amigos muy buenos. Pocos, pero buenos. Tengo un grupo envidiable. Una mejor amiga inmejorable. Y también algunos amigos sueltos por el mundo entero que valen la pena. Esto es bueno para mí, ya que desgraciadamente para ser feliz necesito tener gente a mi alrededor. Soy adicta al cariño.
Bueno, también tengo mi parte superficial. Soy adicta a las compras, y no tengo concepto de ahorrar. Espero ganar el suficiente dinero para satisfacer mis caprichos. Para ello curraré mucho, seguro.
Y no mucho más. A veces me castigo demasiado por mis defectos. Me gustaría ser más perfecta, pero bueno, sólo tengo 16 años, tengo una vida entera para conseguirlo.
Bueno, hasta aquí mi dosis de egocentrismo. Hay veces que llego a un límite y debo satisfacerme. Quizá los poquísimos que leáis lo que escribo podáis entender mis historias un poco mejor.
Un beso
Abrí la puerta y me encontré con un mundo muy diferente al que yo había vivido siempre.
- Has estado soñando – dijo una voz
Con la mirada decaída, miré ese mundo otra vez, y cerré la puerta un día más.
- Hoy me quedaré durmiendo.
Soy un algo que se resiste a ser nada y lucha por ser más.
La conformidad no forma parte de mi vocabulario. Ni de mi forma de vida.
Concibo la vida como un camino que está pedregoso, el cual debes mejorar con tus esfuerzos. No creo en la suerte. Vivimos entre circunstancias que nos conducen por unas sendas u otras. Pienso que la suerte es una forma de justificación ante las imposibilidades que se crea una persona.
Una de mis mayores virtudes y a la vez defectos es la pasión. Voy a todas con todo. Puede llegar a ser un problema, porque como alguien cantó una vez: o me echas fuego o me extingo. Y puedo resumirme en ello. Sin embargo, y no sé si afortunada o desgraciadamente, quien
consigue entrar en mi corazón, nunca saldrá de él. Ambas cosas son tremendamente difíciles.
Apoyo los detalles, las pequeñas cosas. Es de las cosas que más me hace querer a una persona. Odio las falsas promesas, los teprometo que nunca se prometen ni a sí mismos, y amo los hechos. Si ahora mismo tuviera que escribir algo “bonito” sobre esto, diría:
“Dame el te quiero de tus besos, envuélveme con el calor de tus teechodemenos. Déjate de palabras que nunca escucharé. Que no quiero soñarte, quiero tenerte.”
Voy por la vida acompañada de notas musicales. A mi alrededor no falta nunca música, porque me muevo con ella y forma parte de mí, al igual que el ritmo, porque música deriva en él, y yo necesito ritmo constante, es mi carburante. Ya se habrá supuesto que me encanta escribir. Sí. Porque si no escribo me ahogo. Gracias a eso puedo evadirme e inventar historias de esos deseos reprimidos que todos tenemos. Y si hay alguien que se sienta bien leyendo las chapuzas que hago, aún mejor. Y por último, como pasión, me fascina el cerebro y todo de lo que se compone. Mi sueño es poder investigarlo y ayudar así a la ciencia. Por supuesto me muero por tratar a gente y ver cómo puedo influir en ellos. Para ello quiero estudiar medicina.
Aunque soy muy exagerada para todo, y a veces resulto bastante totalitaria, me considero profundamente de izquierdas, e intento tolerar a los que no piensan igual. Pienso que cada persona es libre de pensar y actuar como quiera, si con ello no perjudica a nadie más, y que se debe respetar por muy diferente a ti que sea.
Afortunadamente, y después de mucho tiempo, muchísimo, tengo suerte de tener unos amigos muy buenos. Pocos, pero buenos. Tengo un grupo envidiable. Una mejor amiga inmejorable. Y también algunos amigos sueltos por el mundo entero que valen la pena. Esto es bueno para mí, ya que desgraciadamente para ser feliz necesito tener gente a mi alrededor. Soy adicta al cariño.
Bueno, también tengo mi parte superficial. Soy adicta a las compras, y no tengo concepto de ahorrar. Espero ganar el suficiente dinero para satisfacer mis caprichos. Para ello curraré mucho, seguro.
Y no mucho más. A veces me castigo demasiado por mis defectos. Me gustaría ser más perfecta, pero bueno, sólo tengo 16 años, tengo una vida entera para conseguirlo.
Bueno, hasta aquí mi dosis de egocentrismo. Hay veces que llego a un límite y debo satisfacerme. Quizá los poquísimos que leáis lo que escribo podáis entender mis historias un poco mejor.
Un beso
Abrí la puerta y me encontré con un mundo muy diferente al que yo había vivido siempre.
- Has estado soñando – dijo una voz
Con la mirada decaída, miré ese mundo otra vez, y cerré la puerta un día más.
- Hoy me quedaré durmiendo.
jueves, 17 de julio de 2008
Ella
Hoy me di cuenta de los motivos por los que mi archienemiga actúa así. Y la entendí. Digamos que soy la cómplice de su crimen.
¿Cómo reaccionáis al sentir vacío? Ella, da cariño de forma proporcional. Es una forma de cubrir ese vacío. Supongo que tiene la esperanza de que se le devuelva, pero a fin de cuentas sólo hace el ridículo.
Un día le apetecía ver su nombre reflejado en el cristal. Entonces, ella lo escribía encima. Otro día, le apetecía un te quiero con miel. Ella se lo preparaba a él. Y así, un día, de tanto dar cariño cada vez que le hacía falta, se dio cuenta de que ya no le quedaba, y ahora volvía a estar vacía, de él y de sí misma. ¿Qué podía hacer mi pobre enemiga? Temía que si dejaba de hacerlo tuviera que enfrentarse a un vacío todavía peor, la realidad. Dudaba poder recibir cariño de ese manantial. Porque de él sólo podía beber el águila nada más. Volaba y volaba. A veces bajaba a tierra, pero en seguida ponía rumbo, y desde luego se iba a lugares a los que jamás dejaría que ella le acompañara. Demasiado libertad contra demasiada dependencia.
De esta forma Ella, que no podía quedarse así, creó un personaje sacado de sus sueños, le dio vida en historias, y suplió el vacío que sentía, ahora sintiéndose feliz. Pero… ahora hay otro problema. Ella jamás volvió a nuestro mundo. Se convirtió en otro personaje creado por ella misma a la imagen que quiso, y se quedó en su realidad perfecta. Y ahora sólo sé de ella cada vez que la identifico en cualquier historia que escribo.
¿Cómo reaccionáis al sentir vacío? Ella, da cariño de forma proporcional. Es una forma de cubrir ese vacío. Supongo que tiene la esperanza de que se le devuelva, pero a fin de cuentas sólo hace el ridículo.
Un día le apetecía ver su nombre reflejado en el cristal. Entonces, ella lo escribía encima. Otro día, le apetecía un te quiero con miel. Ella se lo preparaba a él. Y así, un día, de tanto dar cariño cada vez que le hacía falta, se dio cuenta de que ya no le quedaba, y ahora volvía a estar vacía, de él y de sí misma. ¿Qué podía hacer mi pobre enemiga? Temía que si dejaba de hacerlo tuviera que enfrentarse a un vacío todavía peor, la realidad. Dudaba poder recibir cariño de ese manantial. Porque de él sólo podía beber el águila nada más. Volaba y volaba. A veces bajaba a tierra, pero en seguida ponía rumbo, y desde luego se iba a lugares a los que jamás dejaría que ella le acompañara. Demasiado libertad contra demasiada dependencia.
De esta forma Ella, que no podía quedarse así, creó un personaje sacado de sus sueños, le dio vida en historias, y suplió el vacío que sentía, ahora sintiéndose feliz. Pero… ahora hay otro problema. Ella jamás volvió a nuestro mundo. Se convirtió en otro personaje creado por ella misma a la imagen que quiso, y se quedó en su realidad perfecta. Y ahora sólo sé de ella cada vez que la identifico en cualquier historia que escribo.
martes, 15 de julio de 2008
Gran sauce
Pasabas los días bajo el ramaje del sauce. Lo admirabas, con su sólido tronco, tan firme e indestructi
ble. Sobre ellas yacías durante horas, días, meses… Allí se estaba tan a gusto. Cuando te encontrabas con otros árboles presumías del sauce como el mejor de los mejores, y que nadie se atreviera a discutirlo. Tan pequeña e imperfecta tú, tan grande y perfecto el sauce. Con él aprendías en naturaleza, las más sabias lecciones aprendidas las viste subida, entre sus ramas. Pero un día empiezas a hacerte mayor, y descubres que tu árbol preferido, tan perfecto, no lo es tanto. Ves que cuando llueve, recoge más gotas de agua para él sin dejar apenas ninguna para los demás. Que ya no cuida la rama en que te subías siempre, y está resquebrajándose. Que te quiere con locura sí, pero desde luego tú has crecido y ya no es lo que era. Te has hecho más grande que él. Y ahora lo miras, y está seco, sin hojas, y la rama en la que solías pasar tan buenos ratos, se rompió. No puedes abandonarlo pero no tienes otro remedio, jamás volverás a poder mirarlo a la cara sin pensar que un día con sus hojas te protegía y te daba calor, y que ahora tuviste que plantar tu propio árbol, para poder sobrevivir, porque el sauce ya está demasiado sucio y débil.
Eso de que ellos nunca te decepcionan, es mentira, desgraciadamente. ¿Dónde está la excepción, joder?
domingo, 13 de julio de 2008
Miradas
Me estás mirando. Puedo notar que intentas no hacerlo, pero me deseas. Observas cada uno de mis movimientos, y sé que con un fugaz cruce de ojos, te pongo nervioso. El resto de personas se vuelven invisibles, ya no están. Sólo tú, y yo. Me levanto, hago como que no te he visto seguirme, y espero. Espero un largo rato, te cuesta dejarte. Salgo al lugar donde muy a tu pesar, me estás esperando. Me acerco. Te miro, y con esa mirada, ya te lo he dicho todo. Así que ahora siénteme. Acaríciame, que necesito sentir tus dedos sobre mi piel. Estreméceme como cuando me susurrabas al oído los secretos más profundos. Déjame ser tuya por una noche y no pienses en deberes y posturas. Tan sólo quiéreme, como lo has hecho siempre, y no pongas precio ni límites a tus besos. Que esta noche sólo estamos tú y yo, y mañana queda muy, muy lejos.
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