Eternidad

*Recuérdame como un día imaginaste que fui

martes, 12 de mayo de 2009

Patada vomitiva en estómago reseco

En días en los que falta tiempo para absolutamente todo, no me explico por qué estoy escribiendo. Quizás sea esa llamada interior que siento cada X que me obliga a vomitar palabras de todo tipo. Esto de estar en camino a la “estabilidad” en medio de un sprint académicamente hablando es todo un peligro. Sí, lo es porque empiezas a acostumbrarte a dormir más de 4 horas al día, te despiertas con buen humor, con ganas de hacer cosas, de vivir, sonríes a la gente, incluso dejas de escribir porque estás sorprendentemente “estable” y no en una montaña rusa de sensaciones. Y aquí es cuando no aprendo nunca. No aprendo que las calmas no son sino el prefacio de una tormenta. No aprendo que tengo que estar alerta ante los momentos estables, porque probablemente sean una mentira creada por mí misma, para disfrutar la patada vomitiva en mi estómago reseco (el cual parecía ir llenándose). Que todo esto es un circo, y yo soy el payaso y a la vez la espectadora. Bien, pues, sabiendo que yo misma busco la autodestrucción, no consigo aprender.

Los vacíos parecían rellenarse, pero no veía que era hastío disfrazado. ¿Y qué hastío? Ya no hay un relleno específico para ese vacío, pues desapareció hace muchos miles de palabras, cuando yo era más ingenua de lo que ahora soy. Y yo aún peleándome con este puto no sé qué que, latente, va reapareciendo para recordarme que las cosas no son tan sencillas. Que o me engaño, o me autodestruyo de la forma más cruel para ser muy consciente –demasiado- de que las cosas aquí son como son, que ya no hay dos por ningún lado.

4 comentarios:

  1. Después de la calma, siempre viene la tempestad, pero sabes? Después de la tempestad siempre viene la calma, también.
    Te entiendo perfectamente, pero cuando estoy en medio de una tempestad, me consuelo pensando qe ya vendrá una calma que por lo menos me deje respirar.

    Te deseo calma y mucha suerte en este "sprint" final! :D


    Muacks!

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  2. El sprint pasará rápido, pero hay que pasarlo, mientras tanto tampoco viene mal engañarse un poco, aunque solo sea por llenar ese vacío.
    Suerte.

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  3. Es bueno tener los pies en la tierra, pero es inevitable autoengañarse, aunque sólo sea un breve instante. Después de todo es algo que todo humano lleva dentro, en mayor o menor medida.

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